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Hablemos de datos


 

    El 10 de octubre se celebra el Día de la Salud Mental, como un compromiso global para crear conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo de la salud mental. 

    Si nos vamos a cifras al tratar sobre la salud mental a un nivel global (según la Organización Mundial de la Salud):
  • 450 MILLONES de personas en todo el mundo se ven afectadas por un problema de salud mental que dificulta gravemente su vida. 
  • La depresión es uno de los principales trastornos que afecta a la población mundial, siendo una de las causas más importantes de discapacidad.
  • Una persona se suicida en el mundo cada 40 segundos aproximadamente.
  • Las personas con trastornos mentales graves mueren de 10 a 20 años antes que la población general.
  • Alrededor 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes es diagnosticado con un trastorno mental.
  • Se estima que 275 millones de personas padecen trastornos de ansiedad (aproximadamente el 4 % de la población mundial).
  • El 50% de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 14 años, y el 75% antes de los 18.
    Sólo en la Región de las Américas, según la Organización Panamericana de la Salud, los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias (SNM) y el suicidio representan más de un tercio (34%) del total de años vividos con discapacidad, siendo los trastornos depresivos la principal causa de discapacidad. Casi 100.000 personas mueren por suicidio cada año en la Región.

    Los números no mienten, y la verdad es que estos números son alarmantes. ¿Qué representan? Pues lo que ya se ha dicho con anterioridad: los problemas de salud mental existen, en personas de todas las edades, pueden ser muy graves si no son tratados a tiempo, y, lamentablemente, no están siendo tratados a tiempo. Si hay un día mundial que trata de alzar la voz sobre estas condiciones con las que vivimos día a día desde hace décadas, ¿por qué no se habla de él? ¿por qué no se celebra en las escuelas como el resto de días festivos? ¿por qué no nos educan al respecto?

    Como con muchas cosas, a las personas no le gusta oír malas noticias, nada a lo que no estén acostumbrados y que no puedan controlar. Nadie quiere escuchar que su hijo padece de depresión, esquizofrenia u algún otro trastorno, pero tampoco quieren escuchar sus pedidos de ayuda, sus quejas ni sus dolores. No queremos lidiar con las consecuencias, y nos parece una tragedia inaudita, algo inimaginable, cuando leemos en las noticias que alguien se ha quitado la vida, ¿pero que hacemos nosotros, la comunidad, la familia y amigos, para prevenir esta atrocidad? Nosotros, como personas, somos el factor que podemos controlar, con nuestra actitud, recepción y apoyo, sin embargo, ¿estamos ayudando a solucionar el problema o estamos contribuyendo a él?

    El punto de partida para hacer un cambio, es estar dispuesto a ello. Para dejar atrás la cultura de rechazo e ignorancia hacia la salud mental y los trastornos que la afectan, es importante impartir información real con las personas. Educar a los que podamos sobre cómo ser una base de apoyo y al mismo tiempo educar sobre cómo cargar con los propios pensamientos y preocupaciones de uno. Deben prepararse no sólo los miembros de las comunidades, sino además el gobierno, que debe tomar conciencia y realizar campañas y programas hacia la salud mental, así como garantizar el tratamiento médico apropiado para todos los que lo necesiten. 

   Se estima que de los millones de personas que son diagnosticados con algún trastorno mental, entre el 35% y el 50% no reciben tratamiento o no es el correcto. Pero, ¿cómo funciona el sistema de atención a la salud mental actualmente?

    Según la OMS, el gasto en servicios de salud mental en todo el mundo representa un 2.8% del gasto total destinado a la salud en general. En países de bajos ingresos el presupuesto asignado a salud mental representa el 0,5% del presupuesto general de salud, mientras que en los países de altos ingresos este porcentaje asciende a 5.1%. Es decir que en los países de ingresos bajos el gasto en salud mental es de menos de 1 dólar per cápita, frente a los 80 dólares per cápita en países de ingresos altos. En la Región de las Américas, el gasto en los servicios de salud mental ronda entre el 0,2% y el 8,6%, mientras que el gasto promedio es del 2,0%, sin mencionar que el 60% de ese presupuesto asignado a salud mental es destinado a hospitales psiquiátricos en lugar de servicios de basados en la comunidad.

    Podemos apreciar que las raíces de este problema se extienden desde más arriba. Incluso si una persona con trastorno de ansiedad pudiese recibir apoyo emocional por parte de familia o amigos cercanos, las condiciones médicas que podría desarrollar a partir de su trastorno deberán ser vistas y tratadas profesionalmente, pero si no se cuenta con sistemas públicos accesibles, o las medicinas apropiadas para el tratamiento, la persona seguirá sin contar con toda ayuda necesaria para mantener un estilo de vida óptimo.

   Existen muchos tipos de trastornos mentales, entre los cuales se pueden mencionar como los más comunes: los desórdenes de ansiedad (trastorno de ansiedad, fobias, trastorno de pánico, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés post-traumático), los trastornos de ánimo (depresión mayor, trastorno bipolar, trastorno afectivo estacional), los trastornos por esquizofrenia y los desórdenes alimenticios. ¿Sobre cuántos nos enseñan en nuestros hogares o instituciones académicas? ¿No debería ser este un tema de prioridad,al igual que, por ejemplo, la educación sobre el embarazo o las ETS? Al final, estas condiciones podría aparecer a lo largo de la vida cualquier persona, y según estadísticas, lo más probable es que lo haga, así que, ¿por qué no informarnos en el tema?

    Se estima que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030, por lo que normalizar su reconocimiento, aceptación y tratamiento apropiado no es únicamente algo que se desee, es una responsabilidad que deben tomar las naciones para garantizar el nivel de vida más óptimo posible para los ciudadanos. Los trastornos podrán no desaparecer, pero el estigma hacia ellos sí. 

    ¿Tú de qué manera celebrarás este 10 de octubre?

    Recuperemos conciencia, por ti, por mí y por todos.

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