La salud mental es un término muy sonado en la actualidad, mas muy poco profundizado o comprendido por la mayoría de personas. Una persona promedio en la calle podría ser abordada con la pregunta de "¿Qué es la salud mental?" y lo más probable es que sea capaz de dar una respuesta sencilla cuyo significado se interprete como "la falta de enfermedades o trastornos mentales de una persona", o "cuando una persona puede desarrollarse mentalmente de manera apropiada".
Si bien estos conceptos no son totalmente erróneos, provienen de un enfoque meramente médico, es decir, consideran la salud mental de una persona como, literalmente, la falta de patologías mentales. Sin embargo, la salud mental es un tema muy amplio, y se extiende en otros aspectos, además del médico, como lo son el psicológico, social y emocional.
En la psiquiatría, se considera que la salud mental es el estado de equilibrio y adaptación activa y suficiente que permite al individuo interactuar con su medio, de manera creativa, propiciando su crecimiento y bienestar individual, y el de su ambiente social cercano y lejano, buscando mejorar las condiciones de la vida de la población conforme a sus particularidades (Vidal, y Alarcón, 1986).
De manera similar, en el área de psicología se le entiende como un estado relativamente perdurable en el cual la persona se encuentra bien adaptada, siente gusto por la vida y esta logrando su autorrealización. Es un estado positivo y no la mera ausencia de trastornos mentales (Davini, Gellon De Salluzi, Rossi, 1968).
Por lo tanto, enfocándonos en estos últimos aspectos, se puede decir que la salud mental es aquel estado de bienestar subjetivo que le permite a una persona hacer frente a las situaciones de la vida en el día a día, determinando nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, y de esta manera permitiéndonos lidiar con los problemas (estrés, toma de decisiones), relacionarnos con otras personas (conductas sociales, empatía) y conseguir nuestra propia realización, reconociendo nuestras capacidades para desarrollarnos como individuos sanos. No consiste únicamente en no poseer condiciones clínicas físicas o mentales, se trata del estado de equilibrio mental que nos permite adaptarnos a las circunstancias que nos rodean y disfrutar del día a día, sin poner en riesgo nuestra estabilidad emocional.
La salud mental es vital para un individuo, porque afecta la manera en que este se visualiza a sí mismo, se da valor y es capaz de surgir a través de las dificultades, además de determinar la manera en que se comporta o integra en su comunidad. Una persona que sufra de una mala salud mental por un periodo prolongado de tiempo tiende a sufrir de pensamientos auto destructivos o negativos sobre su propia vida, lo que limita sus relaciones personales, oportunidades (laborales o de crecimiento), y sus vías para alcanzar el punto de satisfacción personal.
A pesar de la importancia que se merece, los temas de salud mental, en Venezuela, son muy poco abordados profesionalmente, y su discusión es prácticamente inexistente en los ciudadanos comunes. Por supuesto que hay fundaciones, como UNICEF, que buscan hacer llegar el conocimiento a la sociedad, pero este proceso ha sido lento y, lamentablemente, todavía es un movimiento sin frutos en la mayoría de las personas en el día a día. Al considerarse un tema casi tabú, o motivo de burlas, las personas que sufren de trastornos mentales o se encuentran en una mala situación en su estado mental, se ven prácticamente aisladas en su condición, dado que no existe la cultura que les permita expresarse libremente acerca de su lucha interna con sus allegados, ni tampoco los sistemas de ayuda que les permitan recibir la calidad de atención terapéutica o médica que necesiten, ya sea debido a su elevado costo o simplemente a la falta de existencia.
El propósito de este blog es el de crear conciencia en las personas a las que llegue, tratando de abrir sus ojos y mentalidades antes las dificultades a través de las cuales la mayoría de los niños, jóvenes y adultos se ven expuestos en algún momento de sus vidas, o en gran parte de estas, pero no cuentan con un sistema de apoyo que les brinde la confianza y seguridad que tanto necesitan para expresarse y conseguir auxilio.
Las personas vulnerables a sufrir enfermedades mentales, o que están pasando por momentos difíciles y se sientes heridas o desmotivadas no son más débiles, ni merecen menos respeto. Merecen paciencia, consideración y apoyo para salir adelante. Nadie merece sufrir en soledad, ni sentirse abandonado, atrapado ni obligado a fingir estar bien por el simple hecho de que otros podrían tomar estos sentimientos en su contra o menospreciarlos por ellos. Las personas merecen la libertad de sentir, lo bueno y lo malo por igual.
Todos somos humanos, todos luchamos, ¿por qué pretendemos lo contrario?

Bendito Dios, por éste blogs. Cierto todo lo planteado. Que bueno poder crear conciencia para colaborar con las personas que tienen su salud mental disminuida
ResponderEliminar